FAMILIA: EDUCACIÓN Y LIBERTAD – I Jornada sobre Superdotación y Talento

El pasado 25 de enero se desarrolló en Valencia, en el Aula Magna de la Facultad de Filosofía y Ciencias de la Educación, la I Jornada sobre Superdotación y Talento, organizada por el Instituto Valenciano de Altas Capacidades (IVADACS) junto con el Consejo Superior de Expertos en Altas Capacidades y la Confederación Española de Asociaciones de Altas Capacidades. La organización, consciente del papel fundamental que juega la familia en la educación de sus hijos –como objetivo y como proceso-, decidió invitar a esta Federación a participar en el encuentro.

I_jornada_superdotacionLa ponencia presentada por FCAPA tenía por título “Familia: educación y libertad”. La propuesta de FCAPA es que el derecho de la familia a elegir el tipo de educación que quiere para sus hijos debe ser el centro de la acción educativa. Los padres somos los primeros responsables de la educación de nuestros hijos. La escuela y el estado, deben ayudar a la familia en su tarea, pero no tratar de substituirla. La familia debe estar en la cima del sistema educativo y las normas –leyes, decretos, órdenes, instrucciones de los centros- y las instituciones –estado, comunidades autónomas, administración local, centros escolares- deben servirla y complementar su trabajo en beneficio de los alumnos.

 A este respecto en la ponencia se recordó que «la escuela es el lugar de encuentro entre padres, alumnos y profesores. Los maestros, como primeros colaboradores de los padres, se convierten en testigos y heraldos insustituibles para facilitar a los padres su misión originaria. Pero los padres, al igual que los profesores, necesitan conocimientos, reciclaje y reencontrar día a día motivos, herramientas y métodos para ayudar a sus hijos a crecer como personas para desarrollar todas sus capacidades al servicio del bien común.»(El derecho preferente de la educación y la subsidiariedad. RODRÍGUEZ SANTOS, José J.)

FCAPA recordó también las principales normas, de derecho internacional y nacional, que reconocen el papel fundamental de los padres en este ámbito. Empezando por la Declaración Universal de Derechos Humanos (10-12-1948): Art. 26.3: Los padres tienen derecho preferente a escoger el tipo de educación que habrá de darse a sus hijos; pasando por el Convenio Europeo para la Protección de los Derechos Humanos y Libertades Fundamentales (Consejo de Europa. 4-11-1950). Protocolo Adicional I, art. 2. Derecho a la instrucción (1952): A nadie se le puede negar el derecho a la instrucción. El Estado, en el ejercicio de las funciones que asuma en el campo de la educación y de la enseñanza, respetará el derecho de los padres a asegurar esta educación y esta enseñanza conforme a sus convicciones religiosas y filosóficas; continuando con el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos (16-12-1966): Art. 18.4. Los Estados Partes en el presente Pacto se comprometen a respetar la libertad de los padres y, en su caso, de los tutores legales, para garantizar que los hijos reciban la educación religiosa y moral que esté de acuerdo con sus propias convicciones; y terminando, en el ámbito internacional, con la Carta de Derechos Fundamentales de la Unión Europea (2000. DOUE 30-3-2010): Artículo 14. Derecho a la educación: Se respetan, de acuerdo con las leyes nacionales que regulen su ejercicio, la libertad de creación de centros docentes dentro del respeto a los principios democráticos, así como el derecho de los padres a garantizar la educación y la enseñanza de sus hijos conforme a sus convicciones religiosas, filosóficas y pedagógicas.

En el ámbito de la legislación nacional se citó la LOMCE,  Ley Orgánica 8/2013, de 9 de diciembre para la mejora de la calidad educativa, que al modificar la Ley Orgánica 2/2006, de 3 de mayo, de Educación (LOE) establece en el artículo 1 lo siguiente: h bis)

El reconocimiento del papel que corresponde a los padres, madres y tutores legales como primeros responsables de la educación de sus hijos… q) La libertad de enseñanza, que reconozca el derecho de los padres, madres y tutores legales a elegir el tipo de educación y el centro para sus hijos, en el marco de los principios constitucionales

I_jornada_superdotacion2También se hizo mención de una importantísima Sentencia del Tribunal Supremo, Sala Tercera, de fecha 12 de noviembre de 2012, que recoge el mandato constitucional que reconoce el derecho de las familias, en su F.D. 3º:Como derivación directa de las previsiones del artículo 27 CE, puede proclamarse el derecho a la educación como un derecho a educarse en libertad. Ello, además, tiene regulación directa en el Primero de los Protocolos Adicionales del Convenio Europeo para la Protección de los Derechos Humanos (que he citado más arriba), del que deriva un derecho a educarse en libertad. Y proyección directa de ese derecho a educarse en libertad es el derecho de los padres a asegurar que la educación y enseñanza de sus hijos menores se haga conforme a sus convicciones, morales y filosóficas. Y de ahí deriva el derecho de los padres a elegir lo que consideren mejor para sus hijos. Y ese derecho de los padres, se traduce, necesariamente, en la necesidad de que deben prestar su consentimiento respecto de las distintas opciones educativas que puedan plantearse por la administración.

En relación con el tema específico de la debida atención a la superdotación y al respeto a las decisiones de las familias en este ámbito, FCAPA recordó la Convención Internacional de Derechos del Niño (ONU. 20-11-1989): Art. 29.1: «Los Estados Partes convienen en que la educación del niño deberá estar encaminada a: a) Desarrollar la personalidad, las aptitudes y la capacidad mental y física del niño hasta el máximo de sus posibilidades.»

Finalmente, la ponencia terminó citando al profesor Javier ORRICO, recordando un texto suyo que hacía presente lo esencial para los padres: «Un debate sobre la enseñanza, sobre la educación que es su consecuencia, es siempre en el fondo un debate sobre la felicidad, sobre cómo preparar a los niños y a los jóvenes para conseguirla, para hacer frente a la vida.» Esto es lo que más nos preocupa a las familias, la felicidad y el futuro de nuestros hijos. Por eso nadie podrá sustituir nunca a la familia en su tarea educativa, pues es además una tarea de humanización plena.

FCAPA agradeció al Instituto Valenciano de Altas Capacidades la oportunidad de participar en una jornada de tan alto nivel técnico y científico y con unas interesantísimas ponencias. La Federación invita a conocer el documento anunciado por los organizadores, “Guía Científica de las Altas Capacidades”, que a la vista de lo adelantado es de sumo interés para todas las familias, pudiendo descargarse desde la web:

http://cse.altas-capacidades.net/shop/

 Vicente Agustín Morro López

Vicepresidente de FCAPA

 Vicepresidente 1º Foro Valenciano de la Familia

 

ManoloCuando realizas una mirada retrospectiva al pasado, recuerdas cómo la EDUCACIÓN era un gran eje primordial de la formación integral y personal de los jóvenes. Sin entrar en matices de la época, años 60 y 70, década en la que el Ministro de Educación elaboró una Ley liberal y avanzada para su tiempo, que incluso fue copiada por países de Europa.

Se cursaba una asignatura “EDUCACIÓN CÍVICO-SOCIAL”, la cual nos preparaba complementariamente y nos enseñaba a comportarnos, desarrollando nuestra personalidad en todos los ámbitos: URBANISMO,DISCIPLINA, AUTODISCIPLINA, RESPETO en toda su extensión, COMPORTAMIENTO, TRATAMIENTO, conceptos como EL BIEN Y EL MAL, LA FAMILIA, figura ésta con entidad propia, y valores éstos que las nuevas generaciones no han adquirido, por dejadez, apatía o por intereses particulares.

Eran generaciones nacidas en los años 60-70, preparadas y cualificadas académica y socialmente para futuras responsabilidades laborales, profesionales, familiares y de dirección o mando. En una palabra, la EDUCACIÓN INTEGRAL se mimaba, como no podía ser de otra manera, se educaba a la persona no como individuo sino como parte de una comunidad, familia, grupo, colegio,….

Posteriormente hubo reformas educativas a la carta con tintes partidistas (……LOGSE, LOE). En definitiva se ha pasado de considerar la Educación como pilar de nuestra sociedad del presente y futuro, a perdernos en políticas partidistas, a dotarla de contenidos subjetivos, reinventar nuestra historia pasada y presente con tintes nacionalistas y progresistas, utilizando la lengua materna no como vehículo de comunicación oral o escrito, y considerar a los centros de enseñanza como laboratorios en los que se realizan experimentos, y nuestros hijos son los cobayas.

Nuestros hijos se merecen lo mejor y debemos preocuparnos de sus necesidades y cubrírselas. Queda palpable lo que se está realizando y lo que se pretende realizar, hacia donde nos están llevando y nos quieren llevar: esta metodología tiene un estructura con más de 200 años de antigüedad. Nos toman por necios y toman a la sociedad como un campo de cultivo o laboratorio. Sólo hay que ocuparse de la enseñanza que reciben nuestros hijos, de las personas veladoras y valedoras que administran la justicia, de la seguridad y poco más. Con estas semillas en la mano, lo que crecerá en pocos años será distinto, y hoy ya se está viendo. “Arrancamos las malas hierbas del cristianismo y sembramos la ideología del progreso; arrancamos las malas hierbas del orden y seguridad y prometemos un futuro mejor; exterminamos esa institución opresora denominada familia y sembramos nuestra doctrina en los corazones de unos niños que serán educados única y exclusivamente por el Estado; y seguimos sembrando con nuestros periódicos y medios de comunicación”. Así cambiarán el corazón de la sociedad, se le da una patada al corazón casposo y carcomido, y tendremos una nueva sociedad ¿progresista?

Si los resultados de la LOGSE y LOE en nuestros hijos son tristes y preocupantes, faltaba el primo de Zumosol, “la EPC”, asignatura que aglutina lo expuesto en líneas arriba, la cual se postula como foro contemporáneo y guía de nuestro hijos, adoctrinándolos sin el consentimiento que todos los padres tenemos para y con nuestros hijos. Convirtiendo lo absoluto en relativo y haciendo oídos sordos de las preocupaciones de los niños.

Al hilo de este punto, considero importante reflejar un ejemplo de lo que recientemente la Junta de Andalucía considera que un niño de 8 a 12 años le preocupa: “El orgasmo: ¿La penetración es importante para alcanzar el orgasmo? ¿El orgasmo se alcanza después o durante la penetración?”, preguntas que como todos sabemos a los niños de esas edades les preocupa, eso sí, sin preguntarse si el niño conoce tal vocablo, porque al niño lo del orgasmo le suena a un tipo de mono o primate que reside en la Antillas, y por supuesto cuando a un niño/a se le dice que de mayor no podrá casarse con su mejor amigo/a, del mismo sexo, naturalmente explotará en un llanto que no tendrá consuelo, que necesitará del apoyo psicopedagógico. Ironías aparte, el culmen de este gran logro educativo llega, como se decía en la antigüedad, con la composición musical que aglutina toda la fortaleza educativa, musical, histórica y cultural, el alumbramiento que representa a una nación que está enferma: hablo de la canción del “Chiqui-Chiqui”, convertida por los niños y no tan niños en una canción de moda. El análisis de la misma conllevaría otro punto y aparte, pero eso lo dejaremos para otra ocasión en que me encuentre anímicamente más fuerte y entero, ya que cuando la oí por primera vez, sufrí una parálisis facial acompañada de una apertura bucal nada desdeñable. Si esto es lo que les espera a nuestros hijos educativamente hablando, seamos padres, familias y luchemos por el presente y el futuro de nuestros hijos.

¡¡¡ÁNIMO!!!

 

Educación en valores en la Familia y EpC

Francisco Ortiz1. Introducción

En el artículo 5 de la Carta de los Derechos de la Familia,promulgada por el papa Juan Pablo II en octubre de 1983, se dice lo siguiente:

“Por el hecho de haber dado la vida a sus hijos, los padres tienen el derecho originario, primario e inalienable de educarlos. Por esta razón ellos deben ser reconocidos como los primeros y principales educadores de sus hijos.”

En el apartado a) de este mismo artículo se afirma:

“Los padres tienen el derecho de educar a sus hijos conforme a sus convicciones morales y religiosas, teniendo presentes las tradiciones culturales de la familia que favorecen el bien y la dignidad del hijo; ellos deben recibir también de la sociedad la ayuda y asistencia necesarias para realizar de modo adecuado su función educadora.”

Por otra parte, nuestra Constitución de 1978, en su artículo 27.3 establece:

“Los poderes públicos garantizan el derecho que asiste a los padres para que sus hijos reciban la formación religiosa y moral que esté de acuerdo con sus propias convicciones.”

Parece, por tanto, claro que tanto la más alta instancia de nuestro ordenamiento jurídico como el Magisterio de la Iglesia son coincidentes en este punto: la función de la escuela es ayudar y asistir a los padres en la tarea educativa, que es uno de sus derechos fundamentales.

2. Educación para la Ciudadanía

Establecido el marco en el que nos vamos a desenvolver, pasemos ahora a analizar la asignatura de Educación para la Ciudadanía

Lo primero que tenemos que constatar es que, en la mayoría de los casos, los ciudadanos de a pie tenemos un conocimiento vago y sesgado de esta asignatura, proporcionado por las declaraciones de personalidades, organismos e instituciones o, lo que es peor, por las interpretaciones que los medios de comunicación hacen de estas declaraciones.

Para facilitar la tarea de análisis nos centraremos en dos puntos muy concretos: el preámbulo y el desarrollo curricular.

En el preámbulo, y para justificar la importancia de la asignatura, se afirma, entre otras cosas, lo siguiente:

“La Unión Europea incluye como objetivo de los sistemas educativos velar porque se promueva realmente, entre la comunidad escolar, el aprendizaje de los valores democráticos y de la participación democrática.”

Pero si analizamos la Recomendación sobre Educación para la Ciudadanía Democrática, aprobada en octubre de 2002, leeremos:

“Que la educación para la ciudadanía democrática abarca toda la actividad educativa, formal, no formal o informal, incluida la de la familia, que permite a la persona actuar, a lo largo de toda su vida, como un ciudadano activo y responsable, respetuoso con los derechos de los demás.”

Esta parte es ocultada sistemáticamente por el Real Decreto de Enseñanzas Mínimas de la ESO. Si buscamos en el preámbulo, no encontraremos ni una sola referencia a la familia. En cuestiones de competencia educativa, la familia parece que no existe para la Administración. De hecho, el preámbulo cita textualmente el artículo 27.2 de la Constitución pero omite significativamente el 27.3 antes citado.

Parece que se confirma que, para la Administración, la familia no existe como entidad educativa. Sólo la escuela y su principal gestor: el Estado.

Esta estatalización de la formación moral de las personas supone una clara suplantación de funciones. De hecho, en las Leyes Orgánicas sobre Educación vigentes hasta el momento, LOGSE incluida, la acción educativa contaba, de una forma o de otra, con la iniciativa educativa de la propia familia. Pero esta referencia desaparece del preámbulo de la asignatura.

Si nos centramos en el desarrollo curricular, nos encontraremos con que la propuesta de mínimos se aproxima peligrosamente a lo que podríamos denominar adoctrinamiento en el pensamiento dominante. Vamos a verlo.

De su desarrollo se deduce que la administración educativa considera, tácitamente, que la familia no

tiene nada que decir en relación con la educación afectiva y emocional de sus miembros, y mucho menos con la educación en relación con las relaciones entre los miembros de la familia. Niega, de hecho, el derecho de los padres a la formación integral de sus hijos y propone un modelo de pensamiento oficial en el que define lo que es la familia y afirma que lo importante son las relaciones “no violentas.”

Por otra parte, el desarrollo curricular contiene guiños, más o menos explícitos hacia lo que podemos considerar lo políticamente correcto: reconocimiento de la homosexualidad, valoración del feminismo, etc. Sólo falta que nos hablen también del cambio climático.

Por el contrario, se echa de menos la presencia de contenidos relacionados con la estructura y vertebración de la sociedad civil. Exceptuando la Constitución, el Estado de las Autonomías y la política, no hay ninguna mención a los organismos intermedios entre los poderes públicos y los ciudadanos: ni sindicatos, ni colegios profesionales, ni organizaciones empresariales, ni asociaciones de consumidores, ni de padres, ni de vecinos ni de nada. La España invertebrada, vaya.

Tampoco hay referencias a los problemas ciudadanos con los que nos encontramos cotidianamente: generalización del botellón los fines de semana, tráfico y consumo de drogas a las puertas de los centros escolares, proliferación de graffitis en cualquier superficie (dicen que es cultura popular), comportamientos antisociales con destrucción del mobiliario urbano, etc.

Junto a esto, también es de justicia reconocer que la asignatura propone contenidos, procedimientos de trabajo y actitudes que entran de lleno en una auténtica Educación para la Ciudadanía y que no tienen por qué ser rechazados. Es el caso de la Declaración Universal de los Derechos Humanos y todo lo que comporta, de los derechos y deberes que nos competen como ciudadanos, del pluralismo social, del uso racional de los bienes, de la solidaridad, de la lucha contra la pobreza, de las desigualdades norte-sur, etc.

En síntesis, pues, hay que decir que los dos principales problemas que suscita la asignatura son la suplantación de funciones de la familia y el riesgo de adoctrinamiento que suponen algunos de sus contenidos.

3. Educación en valores en la familia.

Frente a este panorama, hemos de tomar conciencia clara de nuestra responsabilidad como padres y acometer acciones encaminadas a la formación y educación integral de nuestros hijos que van más allá del hecho —y el derecho que nos asiste— de llevarlos al centro escolar que se ajuste mejor al modelo antropológico, religioso o moral de nuestra familia.

Y este modelo no es otro que el de la antropología cristiana, que se apoya en dos pilares básicos que la distinguen otros modelos de persona que proponen diferentes corrientes de pensamiento filosófico.

Reconocimiento del ser humano como creación de Dios, en su doble condición de hombre y mujer, iguales en dignidad y derechos. Por tanto, exclusión de cualquier concesión a la ideología de género vigente, según la cual la condición biológica nada tiene que ver con la orientación sexual.

Reconocimiento de la familia como una institución natural, querida por Dios y anterior a cualquier forma de Estado, basada en el matrimonio entre un hombre y una mujer. Y constatación de que, en su seno, se dan las condiciones óptimas para el desarrollo armónico e integral de los niños y adolescentes. Esto no implica el rechazo a otras formas de agrupamiento familiar pero sí a la ingerencia del Estado a la hora de organizar su funcionamiento.

A partir de estas afirmaciones, las acciones educativas de la familia deberían orientarse en dos direcciones: la formación de la conciencia moral de los hijos y la educación en las virtudes (que no valores) cristianas.

La tarea es compleja pero, a la vez, apasionante. Se trata, nada menos, que de transformar la familia en una experiencia de comunión, donde sea posible establecer relaciones interpersonales, afectivas y emocionales basadas en el amor y el respeto mutuos. Estos elementos, y no otros, son los que podrán las bases de una efectiva Educación para la Ciudadanía.

La Exhortación Apostólica Familiaris Consortio, promulgada por el Papa Juan Pablo II en 1981 contiene una exclamación que es toda una invitación y un reto para abordar esta tarea.

¡Familia, sé lo que eres!

Francisco Ortiz Ahulló
Arzobispado de Valencia
Comisión Diocesana de Familia y Vida

¿Hace falta la clase de religión?

LoloActualmente, según la LOE en su disposición adicional segunda, “se incluirá la religión católica como área o materia en los niveles educativos que corresponda, que será de oferta obligatoria para los centros y de carácter voluntario para los alumnos”.

Sin embargo los cambios que se están produciendo en nuestra sociedad proponen eliminar la formación religiosa del sistema educativo. Deberíamos reflexionar sobre esta idea.

Como tantos otros, cuando mi mujer y yo nos casamos por la Iglesia aceptamos el compromiso de educar a nuestros posibles futuros hijos en la fe de la Iglesia Católica. (Actualmente tenemos seis hijas).

Estamos convencidos de que éste es el legado más importante que podemos dejarles a ellas, por encima de unos estudios o de bienes materiales. La noticia más importante que pueden recibir es que Dios nos ama a todos sin límite, hasta el extremo de entregar a su Hijo por nosotros, aun sabiendo como somos en realidad. Y que este amor lo recibimos gratuitamente, sin exigirnos nada a cambio.

Sin tener en cuenta las creencias de cada uno, no se puede negar que vivimos en una sociedad que está impregnada de la cultura católica. Privar a los niños de aprender el porqué de muchas de nuestras tradiciones es impedirles que se desarrollen de una forma completa.

Que triste es, por ejemplo, que muchos compañeros de mis hijas cuando van a un museo no sepan ni entiendan que es lo que están viendo o no entiendan el sentido de una pieza musical, y todo por falta de una cultura religiosa.

Hay muchas cosas que se han hecho tan naturales en nuestro entorno como el concepto de semana, no trabajar los domingos, las vacaciones, nuestras fiestas y tradiciones culturales (Navidad, Semana Santa, Fallas, la Inmaculada, etc..), gran parte del arte, de la música y de la literatura, la dignidad de la mujer, el trato a los niños, el respeto al cuerpo, la fidelidad, el respeto a los mayores, la familia, etc. … que tienen un mismo origen.

Sólo por curiosidad deberíamos conocer el porqué de todo esto, pero es que además la formación religiosa aporta mucho más.

La responsabilidad de la educación de nuestras hijas es nuestra, y debe ser consecuente con nuestra forma de pensar y nuestras creencias. El hecho de que deleguemos la enseñanza en la escuela pública (en nuestro caso) no puede provocar que tengamos que renunciar a nuestros criterios ni creencias. Este principio es válido para todo tipo de centro educativo. El estado tiene la obligación de velar y respetar nuestros intereses. (Constitución Española, artículo 27.3)

La clase de Religión no es una catequesis en su sentido literal, no debe confundirse con la preparación para recibir determinados sacramentos, para esto está la parroquia. Lo cual no es impedimento para que si el centro escolar ofrece la preparación para determinados sacramentos los padres se acojan a esta posibilidad, pero deben de estar perfectamente diferenciados los dos ámbitos: el docente y el catequético.

Al igual que todos los padres, también nosotros buscamos le mejor formación para nuestros hijas. La asignatura de religión se incluye dentro de la formación integral de la persona. La espiritualidad y los valores forman parte de nosotros y tienen un lugar importante, y estos se dan dentro de la asignatura de Religión. No podemos dar una formación integral a nuestras hijas si excluimos partes fundamentales de su ser.

Manuel Tarragona Romero
Arzobispado de Valencia
Comisión de Enseñanza y Educación Católica
Secretariado de Padres de la Delegación de Enseñanza

La Familia, escuela de valores

RecioLa familia es la institución vital para la sociedad, por tanto, es también la primera escuela de valores sociales, que todas las sociedades necesitan. En ella debe favorecerse la formación integra de los hijos. Los padres deben formar a los hijos, con confianza y valentía, en los valores esenciales de la vida humana.

Es fundamental para una buena educación, que exista diálogo y colaboración entre familia y escuela. Si, en libertad, los padres optan por una formación cristiana y eligen una escuela católica, no deben ser obstáculo para las actividades de carácter religioso que se programen en los colegios, sino que deben apoyarlas incluso con su asistencia. La incoherencia va contra la buena educación.

Nuestros jóvenes están influidos por una sociedad hedonista, consumista y relativista. Hoy todo vale y el único argumento que se esgrime es: ” esta es mi opinión “. No cuentan los valores del servicio, el agradecimiento, el esfuerzo, las buenas formas. . .

Se mueven en una cultura muy superficial.

¿En qué lugar han quedado las Humanidades? En una sociedad materialista y pragmática muchos se preguntan ¿para qué sirve la Filosofía, Ética, Historia, Literatura, Música. . .? (asignaturas a las que han reducido horas en el currículum). Sin embargo estas materias son insustituibles. Y ¿el diálogo entre fe y cultura? No se puede entender nuestra Historia, nuestra literatura o el arte, si desconocemos el hecho religioso.

Por lo tanto, es fundamental el estudio de la Religión o Historia de las religiones y no puede ser sustituido por una educación para la ciudadanía.

Ante la pregunta ¿Qué tipo de ciudadanos queremos que sean nuestros hijos y alumnos?, la respuesta tendría que ser : personas que busquen la paz y trabajen, desde sus profesiones, para conseguir un mundo mejor en el que predominen los valores de: justicia, libertad, verdad, bondad. . .

María Jesús Recio

Profesora del Colegio Santísima Trinidad de Valencia

DECANA del Colegio Oficial de Doctores y Licenciados en Filosofía y Letras y en Ciencias de Valencia

 

«Y vio Dios que todo era bueno»

Vicenta RodríguezEl poético Libro del Génesis nos relata la Creación del mundo y aquella magnífica frase: “Y vio Dios que todo era bueno”. Parece el final feliz de una historia de amor… y ciertamente lo era.

Pero luego, una se levanta por la mañana a toque de despertador y comienza a correr: del baño a la cocina para preparar los desayunos, luego a levantar al mayor que no llega a tiempo al colegio, la pequeña ha tenido fiebre, a ver quién se la queda porque no puede ir a la Escuela Infantil… y así hasta la noche, sin parar y viendo en los medios de comunicación desgracia tras desgracia y una se pregunta con la crema de noche en la cara y el cuerpo molido de todo el día ¿dónde está lo bueno? ¿qué provecho le saco yo a este ajetreo diario?

Y nosotros nos preguntamos dónde está la lucha de nuestros hijos, cuál es su campo de batalla diaria y dónde está el espacio que los padres les dejamos para que se enfrenten.

¿De verdad dejamos sitio a nuestros hijos para que ayuden, participen y colaboren en el hogar?

Tenemos que propiciarles la suerte de tener la oportunidad de enfrentarse a situaciones donde puedan aprender y donde tengan la opción de ofrecer lo mejor de ellos mismos. En ocasiones nuestro exceso de mimo, de deseo de aliviarles cualquier tipo de dolor, de que no sufran por nada y ante nada, no es lo mejor que les podemos ofrecer.

Por ello es muy importante aprender y educar en la “resiliencia” (hacer frente a las dificultades de la vida, superar las tensiones del mundo de hoy, desarrollar competencias sociales).

La familia y la escuela pueden brindar el ambiente y las condiciones que promuevan la resiliencia o resistencia en los niños:

¨ Ayudarles a enriquecer las relaciones sociales, para que sean socialmente competentes, con unos fuertes vínculos positivos.

¨ Enseñarles habilidades para la vida: resolución pacífica de conflictos, darles estrategias de asertividad y destrezas para buscar soluciones a los problemas.

¨ Poner límites claros y firmes, normas cortas pero que se han de cumplir y todo ello aderezado con el afecto y el apoyo, que nunca están reñidos con la disciplina.

¨ Establecer para los hijos unas expectativas elevadas pero no imposibles de alcanzar. No se pueden sentir subestimados pero tampoco agobiados por un listón inalcanzable.

¨ Acompañar al hijo para que sea firme en sus propósitos y que tenga una visión positiva de su futuro.

Lejos de mi intención está ofrecerle un recetario, pero son pequeñas artimañas que bien utilizadas nos pueden ayudar a mejorar la resiliencia propia y la de nuestros hijos. Tal y como está nuestra sociedad hay que aprender en la universidad de la vida y enseñar en la escuela del hogar.

Las personas con alto nivel de resiliencia sacan el mejor partido a este mundo, no luchan contra los cambios, sino que tratan de influir en los acontecimientos de modo que las cosas salgan bien, se trata de reconducir las energías para tratar de convertir las adversidades en circunstancias positivas.

Aprender a leer la realidad y los acontecimientos, no sólo vivirlos y sufrirlos o gozarlos, también reflexionarlos para sacar la sabiduría que encierran. La próxima vez, en lugar de encogerse y acobardarse, láncese a buscar soluciones distintas y creativas.

Así al terminar el día y revisar la jornada podrá decir: “y todo mi día ha sido muy bueno”.

Vicenta Rodríguez Arroyo
Presidenta de FERE-COVAL

EpC – Educación para la la Ciudadanía

VicentaAmanece un nuevo curso y con él la llegada de anhelos e incertidumbres. Se estrenan libros y programas. Familia y escuela se unen al yugo de la tarea compartida: Educar, sin más calificativos, porque nuestro objetivo común es acompañar a los hijos-alumnos hacia la más alta categoría que el ser humano puede alcanzar: SER PERSONA (buena, cívica, instruida, feliz, solidaria…).

Las inquietudes de muchas familias por la nueva asignatura “Educación para la Ciudadanía”, se ven acrecentadas por los medios de comunicación que interpretan y distorsionan el tema, desde FERE queremos contribuir a pacificar ánimos y a clarificar posturas, indicando la nuestra:

  • No rotundo a Educación para la Ciudadanía. Siempre hemos defendido la educación en valores en los centros educativos, pero no consideramos necesario que se integren en una nueva asignatura, así lo manifestamos con el voto en contra en el Consejo Escolar del Estado.
  • Una vez aprobada, sin consenso, su implantación, no nos quedó más remedio que acatar la legalidad y encaminar nuestra tarea a la adaptación de la asignatura al carácter propio de nuestros centros. El MEC se comprometió a retirar los puntos más conflictivos de la asignatura y a respetar nuestro ideario católico.
  • Podemos ofrecer a los padres de nuestros alumnos una firme garantía sobre la adaptación de Educación para la Ciudadanía en los centros católicos, por ello no consideramos conveniente que en nuestros centros se presente la objeción de conciencia, no obstante, como ha señalado la Conferencia Episcopal, apoyamos las iniciativas legales que los padres estimen necesarias en los centros públicos.

Estamos elaborando un manual de apoyo al profesorado para impartir la asignatura, fundamentado en la doctrina social de la Iglesia y en los textos católicos. Los padres de nuestros centros, en ningún momento deben temer por el tratamiento que vamos a dar a la asignatura.

El presidente de la Conferencia Episcopal, D. Ricardo Blázquez, ha reconocido a FERE-CECA como una institución que “siempre ha actuado en comunión eclesial, al servicio de la Iglesia y de la Sociedad”. En este complejo momento, no exento de críticas, agradecemos sus palabras.

Desde siempre familia y escuela han sido la pared firme en la que los hijos-alumnos han tenido -como la hiedra – que agarrarse para crecer. La tarea educadora requiere la unión de nuestros criterios y la defensa de los mismos principios. En nuestras Comunidades Educativas seguimos trabajando por una convivencia más pacífica y más justa para todos, con o sin la imposición de la asignatura de Educación para la Ciudadanía.

Vicenta Rodríguez Arroyo
Presidenta de FERE-COVAL

Becas de estudio CEU y CONCAPA-CV

 

 

 

La Confederación de Padres de Familia y Padres de Alumnos de la Comunidad Valenciana (CONCAPA-CV), integrada entre otras por FCAPA, y la CEU UCH tienen un convenio específico de colaboración para la adjudicación de 50 becas de estudio de forma gratuita, en cualquier titulación, para estudiantes que vayan a cursar el primer año, siempre que los interesados cuenten con nota media de Sobresaliente o Matrícula de Honor en el conjunto de asignaturas de los dos cursos de Bachillerato.

Para ampliar información podéis contactar con la Federación.