La LOMLOE y la cultura del esfuerzo

TIM GOUW

LUIS GAMÓN ROBRES

Presidente de FCAPA (Federación Católica de Asociaciones de Padres de Alumnos de Valencia)

Siempre había pensado que la cultura del esfuerzo era algo positivo. Llevamos años oyendo que necesitamos recuperar la cultura del esfuerzo, que es el único camino para desarrollar el talento, la mejor manera de ser competitivos. En Valencia conocemos especialmente bien ese eslogan desde hace años. Desgraciadamente, la última reforma legislativa en materia de educación parece apuntar hacia otro lado.

En aplicación de la LOMLOE, acabamos de conocer el borrador del real decreto por el que se regula la evaluación y las condiciones de promoción de la Educación Primaria, la ESO y el Bachillerato. Este borrador establece que los suspensos ya no podrán ser el único criterio para decidir si se pasa de curso ni para obtener el título.

En el caso de la ESO, según el borrador, para obtener el título se mantiene la vía habitual -aprobar todas las materias- pero también se puede conseguir <<con una o más materias>> con evaluación negativa siempre que <<a juicio del equipo docente, las competencias básicas y los objetivos de la etapa>> hayan sido alcanzados por el alumno. Y añade que <<las administraciones educativas podrán establecer directrices para la actuación de los equipos docentes, sin que, en ningún caso, el número o la combinación de materias o ámbitos no superados puedan ser la única circunstancia a tener en cuenta en la decisión sobre la titulación>>.

Para obtener el título de Bachillerato, el borrador dispone que es necesaria la evaluación positiva en todas las materias de los dos cursos, pero también que es posible que el equipo docente pueda decidir que un alumno obtenga el título si se da el caso de que tenga una asignatura suspensa, siempre que el estudiante cumpla una serie de requisitos básicos de asistencia y rendimiento.

También introduce cambios a la hora de repetir curso. En Bachillerato un alumno podrá pasar de primero a segundo con un máximo de dos materias suspendidas, aunque en todo caso deberá matricularse en segundo de las materias pendientes de primero. Sin embargo, recordemos que el equipo docente podrá concederle el título con un suspenso si se dan unas condiciones. En Primaria, bastará con que el estudiante haya alcanzado <<el adecuado grado de madurez>> y en la ESO que el equipo docente considere que ha adquirido <<las competencias establecidas>> y <<tiene expectativas favorables de recuperación>>. Sólo se podrá repetir una vez en Secundaria (con la LOMCE eran dos) y dos veces como máximo entre los 6 y los 16 años (antes eran tres).

Excepcionalmente, con motivo de la pandemia, este curso ya era posible tanto obtener el título de ESO o Bachillerato con alguna materia suspendida como pasar de curso, conforme a la Resolución de 29 de marzo de 2021 de la Secretaría Autonómica de Educación y Formación Profesional (DOGV núm. 9052, 31.03.2021).

En consecuencia, el año que viene vamos a tener alumnos con el título de Bachillerato que se enfrentarán a la EBAU habiendo suspendido alguna asignatura. ¿O se puede explicar de otra manera? No olvidemos que el Bachillerato es una etapa educativa no obligatoria, la cursa quien quiere, por tanto, menos se comprende la relajación en la exigencia, salvo que la finalidad sea maquillar nuestro fracaso escolar y no ponerle remedio.

En muchos casos, el suspenso que no se reciba en la escuela se va a acabar recibiendo en la vida laboral después, cuando ya sea tarde ¿o también va a intervenir el Ministerio de Trabajo en las empresas para que se pueda promocionar en el trabajo habiendo ‘suspendido’?

Esta política educativa redefine conceptos como recompensa o mérito haciendo creer que los actos no tienen consecuencias, idea que subyace en todo este entramado normativo, que se pueden obtener las mismas recompensas de ayer con un menor esfuerzo hoy.

Poco a poco, los padres de familia nos vamos quedando más solos en nuestra enorme responsabilidad educativa, que no es solo académica, que no se centra solo en las notas, pero que no puede existir al margen de un rendimiento y aprovechamiento escolar.

Afortunadamente siempre nos quedará el ejemplo de personas como Pablo Díaz, estudiante de violín de 24 años, reciente ganador del concurso de televisión Pasapalabra. Después de 260 programas concursando y 12 intentos fallados por una sola palabra, por fin, el pasado 1 de julio consiguió el ansiado bote de 1.828.000 euros. Y todo con una intensa preparación, estudiando como mínimo seis horas todos los días… para mí un vivo ejemplo de lo que significa cultura del esfuerzo, por más que nuestras leyes educativas miren hacia otro lado.

Artículo de opinión publicado en LAS PROVINCIAS.

https://www.lasprovincias.es/comunitat/opinion/lomloe-cultura-esfuerzo-20210713001855-ntvo.html?ref=https%3A%2F%2Fwww.google.com%2F

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