Noticias de la Federación Católica de Asociaciones de Padres de Alumnos de Valencia

Y los padres ¿qué opinan?

Y los padres ¿qué opinan?
CHRIS LIVERANI

LUIS GAMÓN ROBRES

Presidente de FCAPA (Federación Católica de Asociaciones de Padres de Alumnos de Valencia)

<<Parece que el Gobierno ha tomado la decisión de ‘regalar’ el título de ESO, movido seguramente por un afán cortoplacista de mejorar las estadísticas>>

Mal empezó la cosa cuando la exministra de Educación, Isabel Celaá, afirmó rotunda: <<No podemos pensar de ninguna de las maneras que los hijos pertenecen a los padres>>. Nadie nunca había llegado tan lejos. Desde entonces, los padres y las madres hemos asistido atónitos a la publicación de una nueva ley de educación en la que hemos quedado como simples observadores, casi sin derecho a nada, aunque sigamos siendos los primeros responsables en todo lo que concierne a la vida de nuestros hijos.

Recientemente, el Consejo de Ministros ha aprobado el Real Decreto de Evaluación, Promoción y Titulación de Secundaria y Bachillerato que introduce cambios, sobre todo en la ESO, donde, entre otras medidas, ya no habrá un tope de suspensos para poder pasar de curso ni para obtener el título, además de surpimirse los exámenes extraordinarios.

Parece que el Gobierno ha tomado la decisión indisimulada de ‘regalar’ el título de ESO, movido seguramente por un afán cortoplacista de mejorar las estadísticas de abandono escolar y de repetidores, como si el problema fuese a desaparecer tan fácilmente. Lo único que van a conseguir será demorar el momento de la verdad, disimular el bajo nivel académico hasta que el ciclo de la enseñanza obligatoria se haya cumplido y que sus números sean aparentes.

Resulta más revelador analizar cómo ha quedado Bachillerato, que no es una etapa obligatoria y, por lo tanto, debería tener otras aspiraciones. Se introducen dos novedades principales:

1.- Los estudiantes de Bachillerato podrán presentarse a la selectividad con una asignatura suspendida si cumplen una serie de condiciones: <<Que el equipo docente considere que el alumno o la alumna ha alcanzado los objetivos y competencias vinculados a ese título>>; <<Que no se haya producido una inasistencia continuada y no justificada por parte del alumno o la alumna en la materia>>; <<Que el alumno o la alumna se haya presentado a las pruebas y realizado las actividades necesarias para su evaluación, incluidas las de la convocatoria extraordinaria>>; <<Que la media aritmética de las calificaciones obtenidas en todas las materias de la etapa sea igual o superior a cinco. En este caso, a efectos del cálculo de la calificación final de la etapa, se considerará la nota numérica obtenida en la materia no superada>>.

2.- De forma excepcional, la etapa podrá organizarse en tres cursos, en vez de en los dos tradicionales. Esta posibilidad se abrirá para el alumnado que esté cursando simultáneamente las enseñanzas profesionales de música; el que acredite la consideración de deportista de alto rendimiento; el que presente necesidades específicas de apoyo educativo; y el <<que alegue otras circunstancias que, a juicio de la correspondiente administración educativa, justifiquen la aplicación de esta medida>>

Nadie nos ha preguntado a los padres si estamos de acuerdo con esta relajación en la exigencia, si queremos que nuestros hijos pasen de curso sin aprobar o tengan aprobado general… porque nosotros lo que queremos son títulos que les sirvan para su formación y su futuro. Con títulos de la ESO o Bachillerato devaluados, van a quedarse fácilmente sin recursos para abrirse paso en la vida y vamos a tener que improvisar nosotros -los padres- sistemas y maneras en que prime el aprendizaje real y la exigencia, para que puedan aspirar a un futuro de adultos, no de eternos adolescentes.

Ya dijimos en anteriores artículos que la LOMLOE nos parecía una ley nefasta, en la que los conocimientos no son lo importante. Baste reseñar que en las 470 páginas del Real Decreto hay 177 alusiones a la identidad, 123 referencias a las emociones y 93 citas a los sentimientos, mientras que sólo aparece siete veces la palabra <<exigencia>> y nueve la palabra <<libro>>.

Los padres no podemos estar de acuerdo en que se obtenga un título como el de Secundaria Obligatoria o Bachillerato con alguna asignatura suspensa. Los padres no podemos aceptar de buen grado una reforma educativa que va en contra de la cultura del esfuerzo y del mérito. Esta legislación saca a nuestros hijos de la carrera y les incapacita para competir en el mundo real. Serán «felices» en esta realidad oficial de palabrería y buenismo, pero sufrirán duramente cuando los dejemos a la intemperie de la realidad laboral de España y Europa, con una política educativa conformista que ha renunciado a la excelencia para que no la despierten del sueño.

ARTÍCULO PUBLICADO EN LAS PROVINCIAS

La LOMLOE y la cultura del esfuerzo

TIM GOUW

LUIS GAMÓN ROBRES

Presidente de FCAPA (Federación Católica de Asociaciones de Padres de Alumnos de Valencia)

Siempre había pensado que la cultura del esfuerzo era algo positivo. Llevamos años oyendo que necesitamos recuperar la cultura del esfuerzo, que es el único camino para desarrollar el talento, la mejor manera de ser competitivos. En Valencia conocemos especialmente bien ese eslogan desde hace años. Desgraciadamente, la última reforma legislativa en materia de educación parece apuntar hacia otro lado.

En aplicación de la LOMLOE, acabamos de conocer el borrador del real decreto por el que se regula la evaluación y las condiciones de promoción de la Educación Primaria, la ESO y el Bachillerato. Este borrador establece que los suspensos ya no podrán ser el único criterio para decidir si se pasa de curso ni para obtener el título.

En el caso de la ESO, según el borrador, para obtener el título se mantiene la vía habitual -aprobar todas las materias- pero también se puede conseguir <<con una o más materias>> con evaluación negativa siempre que <<a juicio del equipo docente, las competencias básicas y los objetivos de la etapa>> hayan sido alcanzados por el alumno. Y añade que <<las administraciones educativas podrán establecer directrices para la actuación de los equipos docentes, sin que, en ningún caso, el número o la combinación de materias o ámbitos no superados puedan ser la única circunstancia a tener en cuenta en la decisión sobre la titulación>>.

Para obtener el título de Bachillerato, el borrador dispone que es necesaria la evaluación positiva en todas las materias de los dos cursos, pero también que es posible que el equipo docente pueda decidir que un alumno obtenga el título si se da el caso de que tenga una asignatura suspensa, siempre que el estudiante cumpla una serie de requisitos básicos de asistencia y rendimiento.

También introduce cambios a la hora de repetir curso. En Bachillerato un alumno podrá pasar de primero a segundo con un máximo de dos materias suspendidas, aunque en todo caso deberá matricularse en segundo de las materias pendientes de primero. Sin embargo, recordemos que el equipo docente podrá concederle el título con un suspenso si se dan unas condiciones. En Primaria, bastará con que el estudiante haya alcanzado <<el adecuado grado de madurez>> y en la ESO que el equipo docente considere que ha adquirido <<las competencias establecidas>> y <<tiene expectativas favorables de recuperación>>. Sólo se podrá repetir una vez en Secundaria (con la LOMCE eran dos) y dos veces como máximo entre los 6 y los 16 años (antes eran tres).

Excepcionalmente, con motivo de la pandemia, este curso ya era posible tanto obtener el título de ESO o Bachillerato con alguna materia suspendida como pasar de curso, conforme a la Resolución de 29 de marzo de 2021 de la Secretaría Autonómica de Educación y Formación Profesional (DOGV núm. 9052, 31.03.2021).

En consecuencia, el año que viene vamos a tener alumnos con el título de Bachillerato que se enfrentarán a la EBAU habiendo suspendido alguna asignatura. ¿O se puede explicar de otra manera? No olvidemos que el Bachillerato es una etapa educativa no obligatoria, la cursa quien quiere, por tanto, menos se comprende la relajación en la exigencia, salvo que la finalidad sea maquillar nuestro fracaso escolar y no ponerle remedio.

En muchos casos, el suspenso que no se reciba en la escuela se va a acabar recibiendo en la vida laboral después, cuando ya sea tarde ¿o también va a intervenir el Ministerio de Trabajo en las empresas para que se pueda promocionar en el trabajo habiendo ‘suspendido’?

Esta política educativa redefine conceptos como recompensa o mérito haciendo creer que los actos no tienen consecuencias, idea que subyace en todo este entramado normativo, que se pueden obtener las mismas recompensas de ayer con un menor esfuerzo hoy.

Poco a poco, los padres de familia nos vamos quedando más solos en nuestra enorme responsabilidad educativa, que no es solo académica, que no se centra solo en las notas, pero que no puede existir al margen de un rendimiento y aprovechamiento escolar.

Afortunadamente siempre nos quedará el ejemplo de personas como Pablo Díaz, estudiante de violín de 24 años, reciente ganador del concurso de televisión Pasapalabra. Después de 260 programas concursando y 12 intentos fallados por una sola palabra, por fin, el pasado 1 de julio consiguió el ansiado bote de 1.828.000 euros. Y todo con una intensa preparación, estudiando como mínimo seis horas todos los días… para mí un vivo ejemplo de lo que significa cultura del esfuerzo, por más que nuestras leyes educativas miren hacia otro lado.

Artículo de opinión publicado en LAS PROVINCIAS.

https://www.lasprovincias.es/comunitat/opinion/lomloe-cultura-esfuerzo-20210713001855-ntvo.html?ref=https%3A%2F%2Fwww.google.com%2F

MANIFESTACIÓN 20D

MASPLURALES

Puente Aragón – Grandes Vías (Marqués del Turia – Germanías – Ramón y Cajal – Fernando el Católico) – Paseo de la Pechina – Calle Blanquerías – Conde de Trenor – Pintor López – Paseo Ciudadela – Puente de las Flores – Paseo de la Alameda.

¿Por qué la llaman ley Celaá si es una ley Tiana?

El PSOE quiere imponer un proyecto que va en dirección
opuesta a la jurisprudencia del Supremo y a la sentencia del Constitucional


VICENTE MORRO LÓPEZ

PORTAVOZ FORO DE LA FAMILIA EN VALENCIA

EXPRESIDENTE FCAPA

Martes, 9 junio 2020, 07:34


De repente, no sabemos si por cuota vasca o por cuota mujer, o ambas (matando dos pájaros de un tiro, aunque se escandalicen algunos animalistas), se sentó en la mesa del Consejo de Ministros de Sánchez, no tan superpoblada como ahora, una acaudalada señora bien del burgués barrio de Neguri. Nada menos que como ministra de Educación y Formación Profesional y portavoz del Gobierno. En esta legislatura tendrá menos trabajo porque ya no es portavoz -pero seguro que la diferencia salarial no es muy grande-.

Una señora que fue en su infancia a un colegio católico, Sagrado Corazón de Bilbao. Esta misma señora bien eligió -sí, ELIGIÓ- para sus hijas un colegio de elite y muy católico, y además concertado y con educación diferenciada en su momento: el Bienaventurada Virgen María de Lejona, conocido, al igual que otros en España, como ‘las Irlandesas’. He escrito ‘eligió’ porque ella sí que pudo elegir; seguramente las leyes en aquel momento no eran tan sectarias ni las administraciones tan dogmáticas. Además, ella pudo elegir más de lo que la inmensa mayoría de los ciudadanos lo pueden hacer hoy, que o no pueden optar -por las restrictivas normas actuales- o no pueden ni plantearse acudir a un centro privado. Ella pudo elegir entre un colegio público, uno privado -pues no tenía problemas para pagarlo- o uno concertado, y optó, ¡vaya por Dios!, por este último modelo. El mismo que ahora persigue con vehemencia, digna de mejor causa. Ella, que es miembro de un gobierno que dice defender lo público, especialmente en sanidad y educación, pero que no lo aplican cuando les toca a ellos -Calvo fecit-.

Y detrás de ella se sentó, no en el Consejo, sino en el ministerio como secretario de Estado, un viejo conocido, Alejandro Tiana, perpetrador -confeso y autocomplacido, según se recoge en su libro ‘Por qué hicimos la Ley Orgánica de Educación’- de la merecidamente denostada LOE. Tiana tiene el dudoso honor de haber formado parte de los gobiernos de Zapatero entre 2004 y 2008, en la medida en la que los secretarios de Estado o secretarios generales de un ministerio podrían considerarse ‘parte’ del Gobierno. Después de un periplo por diversos organismos internacionales acabó dirigiendo la UNED, que es ahora una de las últimas universidades en el ranking de las españolas, a pesar de ser la universidad europea que cuenta con más estudiantes.

En la obra de Tiana aparece muy poco la familia, y menos aún la libertad. El autor está encantado del trabajo realizado con la creación de la LOE, y quizá también hasta de haberse conocido, pues no hay el menor asomo de autocrítica seria y rigurosa. En su favor vaya que, al estar publicado en marzo de 2009, aún no se habían podido manifestar los efectos negativos de ese nuevo ‘retoque’ en la única y permanente norma educativa que en realidad ha estado vigente en la España constitucional, el complejo LODE-LOGSE-LOE. Estas normas, que podríamos considerar «variaciones sobre un mismo tema» o el «canon educativo del socialismo español» han generado uno de los sistemas educativos más mediocres de la OCDE, si comparamos los impuestos invertidos y la relevancia, al menos teórica, del país. Y no lo decimos los detractores del sistema, entre los que me honra contarme, sino que lo reiteran los resultados periódicos de diferentes evaluaciones internacionales: TIMSS, PIRLS, PISA, entre otras.

Tan pronto como en la página 18 del libro, la segunda que él escribe pues antes hay un prólogo de otro autor, señala, sin dar ninguna razón ni argumento técnico o pedagógico, la necesidad de «frenar la aplicación de la LOCE» (Ley Orgánica de Calidad de la Educación, nonata ley popular). Frenar la LOCE a toda costa, como finalmente hicieron utilizando un mecanismo torticero, porque no era ‘su’ ley, no era una ley socialista, o peor, era una ley no socialista.

Aunque es conocido que el PSOE no suele ser amigo de la transparencia y la claridad, y no solo ahora, no deja de ser revelador que el nuevo proyecto de ley lleve el nombre de ‘Ley Orgánica por la que se modifica la Ley Orgánica 2/2006, de 3 de mayo, de Educación’ (conocido ya como LOMLOE). ‘Cristalino’, quizá por influencia del vicepresidente Iglesias, auténtico factótum del actual desgobierno de España. No pueden ser más claros: van a modificar ‘su’ LOE, quitándole las ‘adherencias’ de la LOMCE popular y recuperando lo poco eliminado por esta. Después algo de ‘chapa y pintura’, como dijera la señora Oltra, y ya está: ley Tiana Dos, o Ley Celaá, como guste. Tan es así, por si alguno duda aún, que ya han preparado un documento titulado ‘Texto completo de la LOE con las modificaciones de la LOMLOE’, casi como si se tratase de un real decreto legislativo para la aprobación de un supuesto texto refundido de la legislación educativa.

Se han denunciado hasta la saciedad las múltiples deficiencias de este proyecto, que rezuma ideología especialmente por sus ataques a la libertad, a los derechos de los padres, alumnos, docentes, titulares y personal de la concertada y a la religión. Es un proyecto que va en la dirección opuesta a la más reciente jurisprudencia del Supremo y a la sentencia del Constitucional 31/2018. Pero es lo que el PSOE, Tiana y Celaá quieren imponer.

Artículo de opinión publicado en LAS PROVINCIAS.

https://www.lasprovincias.es/comunitat/opinion/padres-celaa-20200305001729-ntvo.html#comments

A vueltas con la nueva normalidad en educación

De cara al nuevo curso escolar, marcado como todo por la pandemia, el autor expone el punto de vista de la Federación Católica de Padres de Alumnos

DAVID PENNINGTON

LUIS GAMÓN ROBRES | PRESIDENTE DE FCAPA

(FEDERACIÓN CATÓLICA DE ASOCIACIONES DE PADRES

DE ALUMNOS DE VALENCIA) 

Jueves, 7 mayo 2020, 07:28


En el marco de esta nueva realidad en la que vivimos, uno de los sectores más afectados sin duda es la enseñanza. En el futuro podremos analizar las consecuencias que este confinamiento ha tenido en la formación de nuestros hijos, en sus pautas de conducta, en las relaciones familiares, etc., con detenimiento, pero ahora toca dar respuesta a las novedades que van surgiendo casi a diario arriesgándonos a quedar obsoletos en cuestión de horas.

Desde FCAPA recogemos las inquietudes de miles de familias de alumnos que también se merecen un aplauso diario y que observan con preocupación el futuro más inmediato. Estas son algunas de las cuestiones más apremiantes:

– La vuelta al cole: no ha finalizado todavía este curso -qué largo se nos está haciendo- y la ministra Celaá ya nos está advirtiendo sobre cómo empezaremos el próximo al anunciar que las clases se reducirán a la mitad si no llega la vacuna contra el coronavirus, con un máximo de 15 por aula, debiendo compaginar la docencia presencial con la telemática. Si toda la solución es esperar confinados hasta que llegue la vacuna, volvemos a la Edad Media. Lo primero deberían ser los famosos tests, para docentes, alumnos y familias… todas las veces que haga falta, y medidas de higiene con una buena organización. Los centros y las familias tomarán todas las precauciones de manera responsable, pero debemos intentar volver a las clases presenciales el curso que viene, con todas las cautelas necesarias, todos juntos, no dividiendo una parte presencial y otra telemática que parece muy difícil de gestionar.

– La brecha digital: las ayudas de la Conselleria deberían tener en cuenta la situación de cada familia independientemente del centro al que acudan. Ahora mismo el criterio que maneja Conselleria es por centro docente, no por familia, en función del índice socio económico y cultural (ISEC 1 y 2). Pero así no se llega al alumno que lo necesita, hay que favorecer a quien lo necesita realmente, aunque su centro no tenga el índice ISEC 1 y 2 que exige Conselleria. Es necesario saber cuántos alumnos están desconectados para poder ir cerrando esa brecha.

– El proceso de admisión: para el nuevo curso, a falta de que salga la instrucción, hemos de velar por que la libertad de elección de centro sea respetada con el sistema telemático previsto para el próximo curso. En esta nueva realidad que vivimos, las familias deberían poder acudir a los centros educativos de su elección, con las debidas cautelas y precauciones, para poder informarse y como medio para poder facilitar los trámites de admisión en circunstancias tan complejas en aras de una mayor transparencia.

– La futura Ley de Educación (LOMLOE): el Gobierno sigue con la tramitación apresurada de una nueva ley, que no goza del consenso de la comunidad educativa, que trae negros nubarrones sobre la educación concertada. La lista de aspectos controvertidos es larga: la eliminación de la «demanda social» como criterio para la planificación escolar en contra de la libertad de los padres y la consiguiente planificación centralizada desde la Administración; la subsidiariedad de la escuela concertada respecto de la escuela pública, cuando ambas deben ser complementarias; el portazo a la excelencia en Bachillerato al poder pasar con una materia suspendida; nuevas asignaturas en materias controvertidas como la perspectiva de género y la educación en valores cívicos y para el desarrollo sostenible 2030; la asignatura de religión deviene irrelevante al ser de oferta obligatoria para los centros, voluntaria para los alumnos y no contar para la nota; se incorpora un representante municipal en el consejo escolar de los centros concertados, que hasta ahora no existía y que carece de justificación; o la determinación de la lengua vehicular en materia lingüística, que se deja en manos de las Comunidades Autónomas con lengua cooficial.

Finalmente, sin perjuicio de que existen otros muchos temas que preocupan y que son objeto de nuestro interés, reconocemos el trabajo llevado a cabo por la Conselleria de Educación durante estas semanas para informar de cada paso y decisión adoptada, y agradecemos esa fluidez, pero no podemos cerrar los ojos ante estas nuevas circunstancias, siendo nuestra obligación ser altavoz de tantas familias que están viviendo con inquietud esta nueva realidad.

Artículo de opinión publicado en LAS PROVINCIAS.

Convenio específico de colaboración con la UCV – Becas Excelencia

El pasado día 30 de abril se firmó el Convenio Específico de colaboración entre la FCAPA y la Universidad Católica de Valencia San Vicente Mártir para la adjudicación de dos becas de excelencia.

Dichas becas se concederán por año académico y cubrirán la totalidad del importe al que asciende la matrícula y la docencia, para estudiantes que vayan a cursar los estudios de primer curso de grado o dobles grados incluidos en la oferta académica de la UCV del curso académico correspondiente, siempre que el número de matriculaciones no exceda la oferta de plazas disponibles. Para ello, los interesados deben contar con una nota media de 9 a 10 para Ciclos formativos o con una nota media de 8,5 a 10 en Bachillerato, salvo para aquellos alumnos que tengan interés en cursar el Grado de Medicina, que deberán contar con una nota media de 9 a 10.

La beca podrá ser renovada anualmente, y será automática, si el beneficiario mantiene una nota mínima de 8 en el expediente de Grado y  cuenta con un informe positivo del tutor asignado en 1º Grado.

Las solicitudes de inscripción junto con la documentación exigida para la participación en el Programa, deberán ser enviadas entre el 18 y el 29 de mayo de 2020, y presentadas por correo electrónico dirigido al Servicio de Becas: serviciodebecas@ucv.es.

La UCV resolverá el 26 de junio de 2020, comunicará a los beneficiarios de la Beca la adjudicación de la misma y será inapelable.

NOTA DE PRENSA UCV

Padres, Celaá y el 27.3

Padres, Celaá y el 27.3

La ley de Educación que impulsa el Gobierno representa una nueva vuelta de tuerca a la enseñanza concertada y al derecho de libre elección de centro

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LUIS GAMÓN ROBRES PRESIDENTE DE FCAPA

(FEDERACIÓN CATÓLICA DE ASOCIACIONES DE PADRES

DE ALUMNOS DE VALENCIA) BEN MULLINS

Jueves, 5 marzo 2020, 07:51


Próximamente celebraremos en Valencia la Asamblea General de Fcapa (Federación Católica de Asociaciones de Padres de Alumnos de Valencia), entidad que agrupa a la mayoría de asociaciones de padres de la escuela concertada de la provincia.

Los padres de alumnos luchamos por la mejor educación posible para nuestros hijos. Y a la hora de elegir, hasta ahora, hemos disfrutado de una doble vía: pública y privada concertada. El sistema de escuela concertada existe en España desde 1985, la trajo el PSOE con la famosa LODE (Ley Orgánica del Derecho a la Educación) que vino a establecer una doble red de educación sostenida por el Estado. Con luces y sombras, es un sistema que ha permitido el acceso de muchas familias, independientemente de sus recursos económicos, a una educación de calidad y acorde con sus convicciones.

Sin embargo, en los últimos años, hemos asistido a tensiones notables en este sistema. La pasada legislatura, en la Comunidad Valenciana, estuvo marcada por la supresión de aulas, la zonificación y una judicialización general en torno a la educación. Y esta nueva legislatura ha arrancado con el añadido de un gobierno central escorado a la izquierda radical y al separatismo.

Y en este punto, el horizonte no puede ser más sombrío. Una señal de lo que puede llegar aquí es lo sucedido en Cataluña con el decreto de admisión de alumnos, que incluye importantes novedades: se podrá cerrar grupos antes de ofrecerlos, obliga a que como mínimo el 60% de los alumnos del centro pertenezca a la zona educativa y elimina la financiación a los colegios de educación diferenciada (que son sólo masculinos o femeninos). El número de plazas concertadas se determinará antes de saber cuántas familias quieren matricular a sus hijos en esos centros, lo que supone un claro recorte a la libertad de los padres.

Otra señal es la reciente aprobación del proyecto de Ley Orgánica de Modificación de la Ley Orgánica de Educación (LOMLOE), conocida como Ley Celaá, que ya nos anuncia la eliminación de la «demanda social» como criterio para la planificación escolar. De esta forma se quiere arrinconar a la escuela concertada, atacando la libertad de las familias. El Tribunal Constitucional ya determinó que la elección de centro docente es un modo de elegir una determinada formación religiosa y moral, por tanto, si la Administración hace una planificación unilateral será en contra de la indudable conexión que existe entre el derecho al ideario y el derecho de los padres a la elección de centro escolar.

En Fcapa consideramos la escuela como una prolongación de la familia y, por eso, vamos a seguir defendiendo la libertad de enseñanza, la libertad para elegir centro y el derecho de los padres para que sus hijos reciban la formación religiosa y moral que esté de acuerdo con sus convicciones. Es un principio constitucional y de derecho internacional que defenderemos en cualquier instancia.

Fcapa tiene su misión, su visión y sus valores, y entre estos figura proteger el derecho a la educación y la libertad de enseñanza del artículo 27 de la Constitución, defender el derecho de los padres para que sus hijos reciban la formación religiosa y moral conforme con sus propias convicciones, representar a los padres como primeros responsables de la educación de sus hijos y colaborar en la mejora efectiva de la calidad de nuestro sistema educativo.

Nuestro deseo sería lograr un gran pacto educativo integrador que garantizase una estabilidad, un pacto basado en la libertad, la pluralidad, la igualdad y la calidad de la educación, lejos de intereses políticos y de partido. Tenemos el respaldo de muchas familias que nos transmiten su preocupación. Hemos de argumentar, insistir, repetir y defender nuestros derechos convencidos de nuestra responsabilidad frente a las futuras generaciones.

Artículo de opinión publicado en LAS PROVINCIAS.

https://www.lasprovincias.es/comunitat/opinion/padres-celaa-20200305001729-ntvo.html#comments

SÚMATE A LA CORRIENTE #YOELIJO. FIRMA EL MANIFIESTO POR UNA EDUCACIÓN EN LIBERTAD.

Os invitamos a apoyar el Manifiesto firmando en la web https://yoelijoeducacion.com/ y llevando a cabo y publicitando cuantas actividades consideréis pertinentes, invitando a vuestros asociados, de acuerdo con la entidad titular de vuestro centro y los docentes, a compartir en las redes sociales fotografías de familias, alumnos y docentes con la mano-logotipo (por aula, por ciclo, por centro, etc.) bajo el hashtag #yoelijo.

Link a la web de la campaña: https://yoelijoeducacion.com/

Link al vídeo en Youtube: https://www.youtube.com/watch?v=42s-XbbBGow&feature=youtu.be.

CAMPAÑA #YOELIJO. SIN EDUCACIÓN EN LIBERTAD NO HAY DEMOCRACIA.

El 5 de febrero se presentó la campaña #yoelijo en la que se reclama el reconocimiento y la garantía de que el ejercicio de la libertad de enseñanza, del derecho de creación de centros docentes, y del derecho que tienen los padres de educar a sus hijos conforme a sus convicciones religiosas y morales, se realizará en igualdad de condiciones cualquiera que sea el tipo de educación y de centro escolar que se elija, de acuerdo con el Manifiesto “POR UNA EDUCACIÓN EN LIBERTAD”, presentado el 31 de octubre de 2018.

La campaña #yoelijo surge del llamamiento final del Manifiesto para “reflexionar y tomar conciencia de estos derechos y libertades fundamentales, de asumir las obligaciones y responsabilidades que de ellos emanan, y de participar en la vida pública uniendo esfuerzos de manera coordinada y eficaz en el reconocimiento, promoción y defensa de los mismos”, especialmente ante:

•     Los obstáculos existentes para las familias a la hora de poder elegir el colegio deseado y recibir una educación acorde a sus convicciones (normas de admisión, zonificación escolar, educación afectivo-sexual, lengua vehicular, etc.).

•     Las dificultades existentes en los colegios para llevar a cabo su modelo educativo acorde a su ideario y/o autonomía pedagógica por la diferencia de trato en el sostenimiento de los gastos, servicios y recursos por parte de la Administración educativa, dependiendo del tipo de centro y modelo educativo elegido por las familias (educación infantil 0-3 años, inclusión de NEE, planes y protocolos de actuación, personal de refuerzo, auxiliares de conversación en inglés, ideología de género, etc.).

•     La propuesta del Gobierno de España de no tener en consideración la demanda social para programar la oferta educativa de las administraciones públicas modificando, para ello, la legislación orgánica educativa vigente.